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miércoles, 17 de septiembre de 2008

Buenos días, Africa!

Llegamos muy pronto, tan pronto que vemos amanecer. Africa nos recibe lloviendo. Mucho. Uno de los guardias de la aduana se acerca y me indica amablemente que no puedo fumar: - Es Ramadán. - Soy budista. Sonrío. No cuela. - Cristiana? Nada. Pues en la gasolinera. Vamos hacia Alhucemas. Decidimos dirigirnos hacia Nador hasta ver cómo evoluciona la lluvia. Deberíamos poder encontrar refugio en Nador (40kms. al sur) si arrecia. Pero no, se para. Busca en Google Maps cualquier población de la zona del Rif: hasta los mejores mapas son meramente orientativos. Llegamos por una carretera fantástica que NO ESTÁ EN NINGÚN MAPA bordeando la costa hasta Alhucemas!! Nuevecita! Y esos paisajes, y huele tan bien!!Obviamente improvisamos, en ese hotel en la bahía, sobre la playa, al lado de la residencia de un tal Mohammed VI cuyo retrato está por todas partes... Aunque por más que seamos diferentes,...en el fondo, somos muy parecidos!!! De hecho, los gatusis (me encanta) son prácticamente iguales. Alhucemas sí tiene calles asfaltadas. Los rusos han comprado terrenos y van a urbanizar los alrededores- nos comenta el recepcionista. En cambio, las carreteras que llevan a ella no tienen apenas arcén. Es uno de los viajes en los que más fotos de mi depósito han salido: baches, gravilla, gallinas, ovejas, coche en dirección contraria, gente, burrito, coche adelantando en curvas a la derecha, ... En Alhucemas también hay hoteles con cocina internacional con menús y horarios no-ramadán. Y conciertos por la noche, con las mujeres sentadas a un lado y los hombres en otro. Transgredimos, pero amablemente aceptaron dejarnos sentar como habíamos elegido. Había luna llena...

martes, 16 de septiembre de 2008

300 hasta ChefChauen

En este caso la carretera está más o menos donde pone el mapa. Pero es la que discurre paralela la que está abierta al tráfico.
100 kms. a Ketama. Es como una estación de invierno, con cedros.
Con muchos cedros formando bosques que huelen muy bien -no, nada de desierto-, en realidad parece más que estemos en cualquier sierra del continente de arriba.
Yo ese día tenía que trabajar un ratito. El morabito aprovecha para hacer amigos con gente que para en la misma curva que nosotros: - 1.000 Kgs.? 2.000? Donde quieras amigo! Tengo muchos amigos en Madrid! - Da igual de dónde digas que eres, siempre tienen amigos allí.
Nos dejan dos teléfonos: el de Abdul - *6*3*5*21 y el de Laarby: 06L736L78, si pasas por allí te dejan su casa, su cena, su material...
Ahora sí que estamos altos. Pasamos por Bab-Berret. La gente camina entre los coches, un auténtico caos. Y gritan - Niña buena! Niña Buena, mira! Pero la verdad es que no lo disfruto, no quiero dar a nadie en el codo, ni con el retrovisor, ni que nadie se choque conmigo, ni me atropelle, ni quiero mirar ni hablar con nadie...
Para mi, Bab-Taza es más de lo mismo, esquivando el caos, y sobre todo, sin poner los pies en el suelo (una tiene su orgullo) y haciendo fotos :P !
A lo lejos se ve un lago, definitivamente, tengo que hacerme a la idea, por aquí no hay desierto. El paisaje cambia en cada etapa, hemos dejado atrás los bosques y el frío (bueno, tampoco tanto) de la altura y ahora todo cambia por completo.
Trescientos kilómetros de allí, llenos de curvas, gente en la cuneta, baches, coche en carril contrario, no son como los de aquí. Los colores de las carreteras en el mapa son pura casualidad. Ponen la señal de prohibido adelantar al principio de la carretera y nunca hay una de que se pueda. Pero lo hacemos.
Por fín llegamos. Supongo que si hubiéramos tenido ocasión de entrar en un garito a por bebida y un pincho de tortilla habría sido más fácil, pero el Ramadán es así.
El Hotel Parador de Chefchauen está bien, pero a la izquierda hay un pequeño hotel para ir enamorado... pasamos de moñerías y nos probamos la medicina buena bereber.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Hacia el interior

Blanco, rojo y azul en el faro. Vamos acotando el terreno. El río Amekcrane es una referencia que ya tenemos localizada. A la puerta del zoco donde entramos a pedir referencias hay varios burritos, un caballo, coches, motocicletas. De verdad, verdad que visto lo visto, casi que me quedo con el burrito para estas tierras!! - Te has fijado que eres la única mujer del zoco? - Y en los bares, y en el centro de las gradas, ... En este viaje fuí única muchas veces. Imposible ignorar sus costumbres. El lugar donde estaba situado el fuerte está prácticamente localizado. Ya hemos preguntado a mucha gente, y no por ellos, sino por las referencias del mapa-cebo y las del libro de Leguineche, hemos cercado la zona. Vamos hacia el interior? Vale. Por la que pasa por Tizirhine? - Sip. Pues NO, no EXISTE. Pero tomamos otra que no sale en el mapa, aunque seguro que los camiones de Transibermar sí van por esa otra. Subimos este puerto (en 84km. estábamos a casi mil de altura. PEAZO PUERTO!! En un momentito, con curvas de las de abrirse en primera, estábamos en lo más alto. Pasamos por Tugunt y Ben-tieb. Midar y Kassita. La carretera muere a la entrada de los pueblos y vuelve a empezar al otro lado. A estas alturas alguien desde Madrid me preguntaba por teléfono si había arcenes!!!Ni carretera! En un momento el paisaje cambia y se hace llano, llano. No tuvimos problema con las gasolineras, sólo que en alguna no había sin plomo. Es un fuerte en ruinas, no es Sidi Driss, pero vale de segundo premio. Cimarrón queda encargado de identificar el escudo. Entramos y vemos las pintadas más elitistas: ni una sola p****! Parecían pintadas de primero de jardín de infancia: En la pared quedan algunos azulejos del Quijote, el que vivió loco y murió cuerdo (ahora menos).

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Triunfamos

(un momento, que lo publico)

martes, 9 de septiembre de 2008

Adrenalina en El Jehba

La primera etapa de la ruta transcurría junto a un Oued encantador, un poquito de neblina, sol, verde, aire templado... A esas alturas, me daba mucha pena abandonar ChefChauen, pero la idea era ir de nuevo hacia la costa, después de todo, teníamos una misión que cumplir!
Nos alejamos de la Ciudad Azul bordeando un inmenso valle muy fértil donde crecen "esas" plantaciones verde clarito que tango me gustan. La salida hacia el mar atravesaba una garganta profunda, con perdón. Realmente impresionante. Olvídate del desierto, eso es en el sur! Lo conseguimos, llegamos a la costa sin mojarnos!! Si, no cabe duda, es la costa, aunque lleven trajes largos. Lo ví en varios sitios, los números pintados en la pared, no sé. Todavía me sorprendían estas cosas: cómo que una señal de estrechamiento de la carretera si no hay carretera que estrechar??? A mí me derrapó un par de veces. A él una. Buscamos y buscamos. En una de las 800.000 paradas que hacemos dejamos flipados a los oriundos con esta estampa sin comentarios.Grandes playas (yo miraba la fortaleza de esa espalda) Minaretes, ya sabes. La carretera que bordea la playa, íbamos buscando alojamiento prácticamente en cada pueblo que pasábamos, pero de nuevo, los tamaños de los puntos en el mapa no coinciden con los de las poblaciones en la realidad. Es increíble, en apenas 80 kilómetros pasas de los puertos de montaña al nivel del mar. Tengo que reconocer que cuando me entraba hambre de comida perdía un poco la fé. En uno de los dos tugurios donde se puede comer allí encontramos conversación muy agradable con los mayores de la zona, que saben español y nos cuentan que la lluvia hace que no haya buena pesca y que en el Jehba hay muchas cosas por hacer y pocas ganas de hacerlas. También hay este mapa donde España desaparece:
Nos invitan a cenar, compartiendo el mismo tazón de harira y pescado con las manos al terminar el ayuno de ramadán, es entonces cuando se empiezan a hacer negocios a nuestra vista...
¿para que estas planeadoras? Aquella noche cenamos dos veces, la segunda, chipirones recién pescados y la receta especial de tomates pasados por la sartén. Más buenos!!! Después sólo puedo decir que la adrenalina del día, con despeñamiento incluído al subir a la casa que alquilamos esa noche para nosotros solos, no fué nada comparada con la de la noche, ésa en la que comenzó todo...